*Texto publicado en el No. 8 de la Revista La letra errante, en Septiembre de 2015.
A
Elizabeth
Es una de esas reglas
que no están escritas
un misterio que no pongo en
duda
un toque de metafísica
sobre la
calidad de nuestras vidas.
El alma se vuelve
equilibrista
y desaparece
mi resistencia
voluntad narcotizada
como parte de un itinerario
la
insistencia de una estrella
breve instante de ansiedad
que se amplifica.
Impulso pasado por ácido
zigzagueo de un astro
más allá de todos los
cálculos
siempre es una entre mil.
Perfume cotidiano
tan inútil concepto
como transformador
como luz de día permanente
lección que no se asimila.
Tierno accidente
que barre
con lo establecido
peligro constante para que
exista un mañana
un juego llevado
hasta sus últimas consecuencias
acción fundamental en un día
que no termina.
Desafío al entusiasmo
que nos
dirige a donde nadie más va
espiral que nos impulsa
inicial de un destino
donde el ayer y el ahora
no son
potencia solamente.
Tono continuo
que transita
entre el sí y el no
para llegar al límite de
nuestra fragilidad
y hacer que las cosas ocurran.
Hallazgo no solo de las
grandes etapas
sino de todas
aún en las
pequeñas
porque no basta la
ignorancia
para que desista
de ser subversivo.


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